Alcorcón impulsa terapias asistidas con animales para ayudar a menores a gestionar la ira
Actualizado: julio de 2026
El Hospital Fundación Alcorcón ha trasladado su programa ‘Tras mi enfado’, que ofrece terapias asistidas con animales para menores en situación de vulnerabilidad, al Centro Integral de Protección Animal (CIPA) de la localidad. Esta iniciativa busca ayudar a los niños a gestionar la ira en un entorno más natural y adecuado, alejándolos del estigma asociado al ámbito hospitalario.
Un espacio adecuado para la terapia
Gracias a un convenio firmado con el Ayuntamiento de Alcorcón, el programa se beneficia de un entorno que permite mayor intimidad y comodidad tanto para los menores como para los animales involucrados. Javier Vallejo, educador social de la asociación Animalnature, destacó que este cambio es fundamental para evitar la estigmatización que a menudo enfrentan los niños y sus familias.
La asociación lleva a cabo estas terapias con el apoyo financiero de la oficina de Intervención Asistida con Animales de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Cada año, más de 500 pacientes son atendidos en la consulta de Pediatría Social del Hospital de Alcorcón, donde se trabaja principalmente con menores tutelados o que han sufrido abusos y violencia.
Terapias centradas en la gestión emocional
Los participantes, con edades comprendidas entre los 5 y 12 años, enfrentan dificultades en la identificación y manejo de la ira. Las actividades se centran en mantener su salud emocional, detectar experiencias adversas en su infancia y respetar sus derechos. Vallejo explica que muchos niños han vivido episodios traumáticos, lo que complica su capacidad para expresar sus emociones adecuadamente.
A través del trabajo con perros entrenados y otros animales del CIPA, los terapeutas logran crear un ambiente propicio para que los menores se sientan cómodos al hablar sobre sus problemas. «Lo que conseguimos con el perro es crear un entorno donde les apetezca hablar, jugar y participar», añade Vallejo.
Objetivos del programa ‘Tras mi enfado’
Las terapias tienen como objetivo identificar las causas subyacentes de la frustración o ira en los menores y proporcionarles herramientas para reconocer sus emociones y pedir ayuda. Vallejo menciona que es importante enseñarles que «el enfado no es algo malo», aunque una mala gestión puede llevar a conductas dañinas.
A partir de este verano, el programa ampliará su actividad con un campamento intensivo para estos menores, donde se realizarán actividades diarias durante dos semanas. El propósito es acompañar a los pacientes en su proceso emocional y facilitar su integración social.
